
El distemper canino es una enfermedad mortal, altamente contagiosa causada por un virus que afecta los aparatos respiratorio, gastrointestinal, y a menudo, el sistema nervioso de los cachorritos y perros adultos. Esta enfermedad se propaga de una forma muy fácil, ya que solo se necesita tener exposición con secreciones nasales de animales infectados, y como todos sabemos nuestros perros viven todo el día olfateando.
Los primeros síntomas de distemper que el dueño puede notar, son congestión ocular y secreción acuosa o de pus en los ojos. Posteriormente, los perros desarrollan fiebre, descarga nasal, tos, letargia, apetito reducido, vomito y diarrea. En estados avanzados, el virus puede atacar al sistema nervioso ocasionando ataques o convulsiones, espasmos o parálisis parcial o completa.
Afecta a los perros con defensas bajas, por eso tiene mayor incidencia en los recién nacidos y en los más viejitos. La vacunación y la prevención del contacto con animales infectados se consideran como los mejores elementos de protección. Es recomendable aplicarse la vacuna una vez al año, comenzando a los 45 días de vida del cachorro.
